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RIVER PLATE ES HUMILLADO EN BOLIVIA

Poco fútbol, nada de fortuna. Chocó con su impotencia para definir y con el arquero Raúl Olivares. Y en la defensa, fue la imagen de la desolación. River tuvo una noche negra en los 2558 metros sobre el nivel del mar. Perdió por 3 a 0 contra Jorge Wilstermann y quedó atrapado: no tiene margen de error, con la mira en el desquite, previsto para el jueves próximo, en busca de las semifinales de la Copa Libertadores.

El primer tramo del encuentro fue un drama para River. Sin el control, ni la pelota, asfixiado por su adversario, sufrió tres tiros de esquina seguidos. En el último, el balón derivó en Edward Zenteno, que envió un remate furioso a la red. Mareado, de a poco, River ensayó salir del letargo, pero no encontró claridad conceptual, ni siquiera un arrebato anímico. De todos modos, Wilstermann le abrió el juego: voraz al atacar, descubrió espacios que River espió con cierta insistencia. Pero persistió un problema central, que excede el choque de anoche: suele marcar muy mal. En zona, hombre a hombre o en el contexto que sea, cada vez que lo apremian, lo lastiman.

Lux no ofrece seguridad, Pinola no se consolida, Casco no se compromete con la marca y Maidana, un excelente tiempista, extravió la velocidad. El equipo millonario, como en los partidos domésticos, es agresivo y peligroso cuando ataca, y se convierte en una pieza dócil, ingenua, cuando lo comprometen en la última línea. El partido, intenso y entretenido, quedó encapsulado en las áreas: la zona media era un campo fugaz, con el balón por el césped o directamente se transitaba con pelotazos de todo tipo.

Fuente: LaNación

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